- Portada
- Enciclopedia del Sevilla
- Scotta
Scotta
Crear artículoAntes de crear un nuevo artículo, accede al buscador y comprueba que no tenemos el artículo que intentas crear. Si no existe créalo y si ya existe puedes editarlo para añadir la información que no tenemos. Gracias!!
Scotta
Enviar a un amigoHéctor "El Gringo" Scotta. El cañonero argentino
El año en que nací (1979), jugaba en nuestro Sevilla FC, Hector Horacio Scotta. Muchos son los que aún recuerdan a este argentino que vino de San Lorenzo de Almagro, y que había metido 60 goles en 1975 en la liga de su país. En el Sevilla jugó desde 1976 hasta 1981. Formó delantera con Montero, y Bertoni, y dicen que era el jugador que más fuerte pegapa a la pelota en el mundo...sus fuertes disparos, conocidos como "scottazos", aún son recordados por los más viejos de Nervión. Hoy seguimos recordándolo en el Pizjuán desde la curva de Gol Norte con Fondo, la "Curva Scotta".
Datos personales
NOMBRE COMPLETO: Héctor Horacio Scotta
FECHA Y LUGAR DE NACIMIENTO: 27 de setiembre, 1950. San Justo (Provincia de Santa Fe)
TRAYECTORIA: Unión (1970), San Lorenzo (1971-75 y 1981), Sevilla (1976-79), Ferro (1980) y Boca (1982). También jugó en: Armenio, Chicago, Dálmine, San Miguel, All Boys y Estudiantes BA. Marcó 273 goles en 503 partidos
TITULOS: Metro 72 y Nacional 74 -San Lorenzo- y Metro 82 -Boca-
EN LA SELECCION: 7 partidos y 5 goles
Para Héctor Scotta, aquel 1975 empezó el 16 de febrero, con un doblete a All Boys, por el Metro y finalizó el 28 de diciembre con otra doppietta, esta vez a Gimnasia de Jujuy por el Nacional. El Gringo festejó en 57 partidos. En 19 ocasiones marcó un gol y en 15 encuentros hizo 2. También le hizo 3 goles a Atlético de Tucumán y 4 tantos a Chacarita.
La marca del santafesino es la tercera en el mundo, sólo superada por el estadounidense Archibald McPherson (que en 1925 marcó 67 goles) y por el húngaro Ferenc Deák (en 1946 marcó 66). Además, Scotta supera a astros como Pelé (en 1958) y José Saturnino Cardozo (en 2003), ambos con 58 goles.
Trayectoria
Scotta: Pss, pss, que viene que viene

La historia del Sevilla FCestá plagada de grandes futbolistas que consiguieron grandes triunfos para su equipo. Entre ellos está Héctor Horacio Scotta, nacido en San Justo, Argentina, el 27 de noviembre de 1950. El record de goles en Argentina lo tenía establecido Arsenio Erico en 1.937 con 47 goles en una sola temporada, militando este jugador en el Independiente de Avellaneda. En 1.975, Scotta pulverizó dicho record estableciéndolo en 60 goles jugando con la camiseta del San Lorenzo de Almagro. Por lo que fue nombrado mejor jugador de Argentina ese año.
En junio de 1.976, el Sevilla ficha a Scotta, tras unas largas y durísimas conversaciones que se llevaron a cabo entre el jugador y el presidente del Sevilla, Eugenio Montes Cabeza con el asesoramiento del técnico sevillista Enrique Buqué. Hasta ese momento, la mayoría de los futbolistas foráneos que habían recalado en el conjunto blanco fueron paraguayos. Ninguno de los fichados, incluido el compatriota de Scotta, Brizzola dieron al Sevilla en rendimiento de este artillero, que llegó a tener en su época el record de ser el jugador mundial que más fuerte pegaba al balón. El delantero argentino se caracterizó por la fuerza que imprimía a la pelota en sus remates a puerta y por la habilidad que poseía en el área del equipo rival. A partir de llegar al equipo hispalense se hizo famoso por sus famosos “scottazos” hasta el punto de que se popularizó entre la afición sevillista un “cantico” que entonaba todo el estadio cuando tenía que lanzar una falta cerca del área, la cancioncilla decía asi: “ Ssspihs, ssspihs, que viene, que viene”. La contratación de Scotta costó al Sevilla, veinticuatro millones de las antiguas pesetas, uno de los fichajes más caros de ese año en todo el fútbol español. Scotta cobraba de ficha 1.000.000 de pesetas anuales, la misma ficha que Biri-Biri había cobrado el año anterior.
Creó un nuevo término que añadir al amplio glosario que contiene el lenguaje futbolístico: el “escotazo”. Sus terribles lanzamientos, de tremenda potencia, llevaran o no colocación, eran temidos por los porteros adversarios y las barreras, pues recibir un balonazo de Scotta implicaba tener la señal del mismo para bastante tiempo. Se le calificó de goleador, con un estilo peculiar, ya que su disparo brillaba con todo su esplendor, especialmente en el lanzamiento de faltas directas y penas máximas. Sus características no coincidían con las de los típicos delanteros sevillanos. Con su capacidad rematadora le permitió ganarse el fervor de la afición, a la que demostró durante cuatro temporadas cómo se podían marcar goles a base de potencia y fuerza en el disparo. Años más tarde, un fenomenal extremo, Santi, empleaba idénticas armas para conseguir tantos memorables, algunos de los cuales entraban por la mismísima cruceta de la meta adversaria, aunque la potencia de los disparos del malagueño estaban muy distantes de la que imprimía el argentino. En las cuatro temporadas que Scotta estuvo en el Sevilla, marcó 12 goles en la primera, 16 en la segunda, 9 en la tercera y 16 en la cuarta.
En la quinta edición del trofeo Ciudad de Sevilla, el 24 de Agosto de 1.976, el conjunto del Sánchez Pizjuán se midió con el campeón brasileño Cruzeiro de Belo Horizonte. Nuevamente, el conjunto blanco se clasificó para la final tras vencer en la tanda de penaltis al equipo brasileño. Este encuentro sirvió como presentación de Scotta, que brilló con luz propia. En la final se volvieron a enfrentar nuevamente los dos equipos hispalenses y los jugadores sevillistas devolvieron a su rival el resultado del año anterior. La estrella del torneo fue Scotta, que materializó el único gol del partido.
Esa noche que el Sevilla se adjudicaba su particular tercer trofeo que llevaba el nombre de la ciudad el equipo blanco de la mano de Luis Cid Carriega alineó a Paco, Juanito, Rivas, San José, Jaén, Gallego, Scotta, Lora, Cantudo, Rubio y Yiyi. Este fue probablemente el partido más rentable de todo los trofeos sevillanos, el Sánchez Pizjuan llegó a albergar a más de 80.000 espectadores, muchos de los cuales tuvieron que ver el partido sentados en las bandas.
En la temporada 1978/79, una nueva victoria en el Trofeo Ciudad de Sevilla abrió la temporada del conjunto blanco. En esta temporada iba a destacar la delantera formada por Scotta, Montero y Bertoni. En la liga, el Sevilla FC sumó un punto menos que en la temporada anterior, y quedó clasificado en undécimo lugar de la tabla liguera. De los partidos más destacados de la temporada es reseñable la goleada obtenida frente al Recreativo, al que se le endosó un rotundo seis a uno. Con respecto a la competición copera, tras una larga y brillante trayectoria, el Sevilla cayó eliminado en semifinales por el Real Madrid, con un empate a cero en el Sánchez Pizjuán y victoria en el Bernabéu por dos goles a uno.
La campaña 79/80 no empezó con buen pie para el cuadro hispalense. En el Ciudad de Sevilla se perdieron los dos encuentros. En la liga, el encuentro frente a los donostiarras, el Sevilla dio la sorpresa al imponerse por dos goles a uno, a pesar de jugar sin el cañonero Scotta. Finalmente, el equipo se hizo con la octava posición, con catorce victorias, catorce derrotas y un total de treinta y cuatro puntos. En total fueron 50 goles los que marcó este equipo en esta temporada, y Scotta y Bertoni fueron los máximos goleadores del conjunto.
En las cuatro temporadas que Scotta estuvo en el Sevilla, marcó 12 goles en la primera, 16 en la segunda, 9 en la tercera y 16 en la cuarta. Un total de 54 goles en liga en los 101 partidos que disputó y 13 goles en Copa en los 19 partidos disputados. De las cuatro temporadas en tres se proclamó máximo goleador del Sevilla y en la otra compartió con su compatriota Bertoni dicho galardón.
La temporada 1981/82 comenzó con la participación del Sevilla FC en el trofeo Ramón de Carranza, donde hacía veinticinco años que no participaba, tras una polémica final frente al Real Madrid en la versión de 1.958. Esta temporada se marchó Héctor Scotta y se produjeron varios refuerzos, como el de César, del Vasco de Gama, fichado por Ángel Castillo para sustituir a Morete y formar trío en la delantera con Montero y Pintinho.
Scotta tras el Sevilla FC pasó al Ferrocarril Oeste de Argentina. Su estancia aquí dejó una fama de cañonero ya que sin lugar a dudas ha sido el delantero que más fuerte le ha pegado a puerta en toda la historia del Sevilla y del fútbol español. Se decía de él que hasta de medio campo podría casi partir la portería rival con su potente disparo.
La última vez que apareció por esta ciudad fue el pasado año llegándose a comentar que se iba a establecer definitivamente en Sevilla, anteriormente estuvo también en 1999, después de diecisiete años de su vuelta a su Argentina natal. Sus visitas a Sevilla son aprovechadas para ver a sus antiguos amigos y principalmente a su compatriota Baby Acosta y por supuesto a su Sevilla del alma.
![]()
Yo era Scotta
Es difícil sentirse más libre que a los 9 años. La pelota de cuero era un lujo impensado para la calle San Ignacio, en Ciudadela. Pero el álbum lleno de alguno de los chicos del barrio había hecho el milagro y allí estaba. Candorosa, soñada. Jugábamos en la calle hasta que se hacía de noche. Gritábamos ¡¡¡colectivoooo!!! cada vez que en la esquina doblaba el 289. Y quedábamos inmóviles, cada uno en su lugar, para seguir cuando el micro pasaba y la calle volvía a ser la cancha. En la franja de vereda que iba del frente de una casa al árbol que estaba junto al cordón nosotros veíamos un arco. Me recuerdo pateando, probando chanfles que no me salían. Pero, más que eso, tomando mucha carrera y dándole de puntín. Y gritando, siempre: Scottaaaaaaaa.... ¡¡¡uuhhh!!!!!, cuando la pelota volaba por arriba de un travesaño imaginario, que conveníamos con los arqueros a la altura de lo que ellos podían saltar con las manos estiradas hacia arriba.
El Gringo era mi identidad, en aquel sueño colectivo de chicos que se creían inventando firuletes en el césped mientras tropezaban en el empedrado. Que tiraban una pared con la pared, creyendo a un socio que la devolvía redonda. Yo, Scotta, jugaba con Bochini y Bertoni, los chicos de a la vuelta. Vivía frente a la casa de Potente, y a metros del Beto Alonso. A veces tomaba la leche con Julio Villa.
Aquel enero, los Reyes dejaron una camiseta de San Lorenzo. Y dos detalles gloriosos: el escudito blanco, de pañolenci, para colgar con un alfiler sobre el pecho. Y el número siete de cuerina para coser en la espalda. El siete era el del Gringo. Y salí a patear más fuerte. Hice algunos goles, pero no lo conseguí. Jamás alcancé los sesenta.
