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El gol que cambió la vida al Sevilla cumple cinco años
La victoria sobre el Schalke 04, con aquel recordado gol de Antonio Puerta en la prórroga, en Jueves de Feria, marcó un antes y un después en Nervión.
Tal día como hoy hace cinco años, un futbolista criado en la cantera y de nombre Antonio Puerta dio un vuelco a la historia del Sevilla. Su zurda de diamantes enganchó magistralmente el balón en la prórroga de un partido inolvidable y tumbó al Schalke en semifinales de la Copa de la UEFA. Gracias a su gol, culmen de un gran trabajo colectivo, el Sevilla se clasificó por primera vez para una final continental. Nunca un Jueves de Feria fue tan mágico. Y seguramente jamás habrá otro como aquél por la intensidad de los sentimientos que se vivieron.
Con su gol, Puerta dejó claro a todo el mundo que el Sevilla pedía paso como si de un ciclón se tratara. Palop; Daniel Alves, Aitor Ocio, Escudé, David Castedo; Jesús Navas, Maresca, Martí, Adriano (Puerta, 77'); Saviola (Makukula, 108') y Luis Fabiano (Renato, 98') fueron los elegidos aquella noche para protagonizar una de las mayores gestas de la historia del club de Nervión.
Hoy se cumplen precisamente cinco años de aquel inolvidable y agónico triunfo, inicio a su vez de la época más brillante de la entidad, con permiso de la que le dio el único Campeonato Nacional de Liga que luce en sus vitrinas. "Tu zurda nos regaló un sueño que cambió nuestras vidas, comenzando entonces una de las etapas más gloriosas de nuestro club. Gracias, Antonio", reza la placa que acompaña a la escultura en honor del malogrado futbolista en la ciudad deportiva.
VERDADERAMENTE GRANDES. Aquel 27 de abril de 2006, el Sevilla se sintió verdaderamente grande. Había logrado su billete para la final de Eindhoven, hito casi impensable tras años y años de sequía de éxitos relevantes. Poco después, en la tranquila ciudad holandesa, la marea blanquirroja volvió a vivir una noche de éxtasis con el triunfo sobre el Middlesbrough. Habían pasado casi sesenta años de la celebración del último gran éxito.
Dos títulos consecutivos de campeón de Copa de la UEFA (Eindhoven y Glasgow), uno de campeón de la Supercopa de Europa, uno de la Supercopa de España y dos de la Copa del Rey ha sido el extraordinario bagaje firmado por el Sevilla desde entonces. Seis títulos, ni más ni menos, para un club que hasta aquel día que el gol de Puerta cambió su vida sólo lucía cuatro en su palmarés.
IMBATIBLES. Cinco de esos seis títulos se conquistaron en apenas quince meses, los transcurridos entre mayo de 2006 y septiembre de 2007, todos ellos con Juande Ramos al frente del plantel, haciendo un perfecto equipo con el presidente José María del Nido y Monchi, director deportivo. Era tal la fuerza de aquel Sevilla que incluso llegó a pelear hasta el final con Real Madrid y Barcelona por ser campeón de Liga en la temporada 2006/07.
La Supercopa de España conquistada frente al cuadro merengue, tras arrollarlo literalmente en el Santiago Bernabéu, fue el último éxito de la era Juande. Semanas más tarde, el técnico se marchó al Tottenham de forma repentina. Lo hizo poco después de que Puerta, el futbolista que había cambiado la vida al Sevilla, lo hicierse bruscamente a ese que llaman tercer anillo del Sánchez Pizjuán desde donde ve jugar a su equipo.
UN NUEVO PUNTO DE INFLEXIÓN. Los acontecimientos vividos en el ocaso del verano de 2007 cambiaron muchas cosas. La primera fue el sentimiento de alegría nacido de los éxitos deportivos, borrado de un plumazo con la muerte de Puerta. Luego, el adiós de Juande puso en duda el futuro de un equipo que quedó muy tocado. Manolo Jiménez, santo y seña como futbolista en Nervión, tomó las riendas del plantel sobre la marcha.
Pero la sombra del Sevilla de los títulos era -y es- enorme. Jiménez clasificó al equipo para la Liga de Campeones e incluso para una final de Copa (2010), que a la postre dio el último gran trofeo al club. Pese a ello, fue destituido en marzo del pasado año. Jiménez tuvo éxitos y también fracasos, y las exigencias terminaron aplastándole. La exigencias y el progresivo desmantelamiento de un plantel que hoy día, tras ver pasar por su banquillo a Antonio Álvarez y a Gregorio Manzano, poco o nada tiene que ver con aquel que lo ganaba todo.
"Sé que el Sevilla necesita una reconversión. En esa transición que estamos tratando de llevar a cabo, para que el futuro consigamos los éxitos del pasado, hemos conseguido un título y un cuarto puesto. No se nos puede olvidar. No se puede ser injustos porque seguimos peleando con la élite en nuestra transición", dijo Monchi hace poco. Hoy, 27 de abril, es una fecha idónea para recordar cuál es el camino.
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Un gol del argentino Perotti le asegura la Champions al Sevilla
Un gol del argentino Diego Perotti con el tiempo cumplido le asegura la tercera plaza al Sevilla y disputar de forma directa la Liga de Campeones, en un partido intenso ante un Deportivo que aún aspira a entrar en puestos de la Copa de la UEFA.
El conjunto andaluz sufrió hasta el final por lograr el triunfo, pues los resultados en Villarreal y Bilbao hacían que tuviera que jugarse la tercera plaza en la última jornada si no ganaba. Había mucho en juego, porque el equipo visitante también quería los tres puntos para seguir en la lucha europea, ya que incluso aspiraba aún a la cuarta plaza, la que ya no puede conseguir tras el 1-0.
Esa circunstancia se notó desde el inicio con dos formaciones que impusieron un fuerte ritmo al choque y que salieron con claras ideas de buscar las porterías adversarias. La precipitación de los del técnico Manolo Jiménez en su afán de abrir pronto el marcador fue en su contra, pues el Depor recuperó mucho el balón en el centro del campo, con la labor de Sergio González y Juan Rodríguez, y el delantero Rodolfo Bodipo se movió bien entre los centrales franceses sevillistas, Julien Escudé y Sebastien Squillaci.
El equipo de Miguel Ángel Lotina se mostró siempre ordenado y con una defensa muy atenta, pero conforme avanzó el partido tuvo que sufrir los zarpazos del rival con las incursiones por la banda de Jesús Navas y las ganas y calidad del brasileño Luis Fabiano y del malí Frederic Kanouté. Pese a todo, el dominio territorial de los sevillistas se encontró con un equipo coruñés que no perdió la compostura y que complicó mucho que los hispalenses abrieran el marcador. Con el empate inicial se fueron los jugadores al descanso.
En la segunda parte se mantuvieron las ganas del Sevilla, pero el Deportivo, a la contra, creó incertidumbre en las gradas porque la formación gallega se acercó con peligro y, unido a algunas indecisiones de la zaga local, dejó el resultado abierto. La salida de Perotti al campo en lugar de Diego Capel pareció que le dio algo de más movilidad al ataque sevillista, que gozó de ocasiones para poner el 1-0, pero las actuaciones del meta Daniel Aranzubía a remates del argentino Aldo Duscher y de Luis Fabiano lo impidieron.
El asedio del Sevilla fue en aumento conforme avanzó el partido ante un adversario que pasó por sus peores momentos en el intento de que, al menos, se mantuviera el empate. El Depor supo campear el temporal y, ya con el partido roto, también aprovecharse de lo adelantado de las líneas locales para equilibrar el encuentro, pero fue Perotti sobre el tiempo reglamentario el que puso el 1-0 ante el delirio de la afición.
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